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Sé como el agua,
amigo
¿Quién era Bruce Lee?
“Vacía tu mente, se amorfo, moldeable, como
el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza, si
pones agua en una botella se convierte en la botella, si la pones
en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o
puede aplastar. Se como el agua. Amigo mío, el agua que
corre nunca se estanca, así es que hay que seguir fluyendo”.
Hace poco saltó a las pantallas
de la televisión un anuncio de coches, producido por Álamo
Films, que tuvo una gran repercusión y ha sido considerado
por varias agencias de publicidad uno de los diez mejores anuncios
de 2006. Este anuncio utilizó un fragmento de la llamada
“entrevista secreta a Bruce Lee”, donde se muestra
una mínima parte de sus enseñanzas. El anuncio (realizado
por Allan Batievsky, director creativo, y Carlos Lanzón),
resulta divertido para unos y curioso para otros, pero lo cierto
es que el slogan aún corre de boca en boca, y se ha convertido
en el detonante para que mucha gente joven conozca la figura y
las ideas de este personaje que murió en 1973 en extrañas
circunstancias.
Mucho se ha hablado de la vida
de Bruce Lee, un verdadero mito de las artes marciales. Analicemos
las principales ideas volcadas en aquella entrevista, pues siguen
tan vivas y llenas de sentido como lo estuvieron en su tiempo.
El autoconocimiento
Bruce Lee afirmaba que, cuando
enseñaba artes marciales, en realidad enseñaba autoconocimiento,
y la gente no acudía a él para aprender a vapulear
al prójimo, sino para saber expresarse a través
de su cuerpo.
“Hay quien controla demasiado
sus movimientos, pero con el exceso de control sólo se
consigue estar demasiado preocupado por la ejecución.”
La idea era que cuando se descarga
la mente de la responsabilidad de tener que controlar todo lo
que hace el cuerpo, los movimientos fluyen libremente, con naturalidad,
y esa experiencia permite al practicante conocerse a sí
mismo.
Él se preguntaba: ¿cómo
puedes expresarte sinceramente en cada momento? En realidad, para
él, las artes marciales consisten en saber expresarse con
sinceridad, algo muy difícil de conseguir. El artista marcial
que logra esta sinceridad, no permanece en tensión, esta
relajado, como ausente, pero atento a lo que pueda ocurrir, de
esa manera:
“… yo no doy el golpe…
el golpe se da solo”.
Bruce Lee criticaba los dogmatismos
de las diferentes escuelas, pues este creerse en poder de la verdad,
sobre las artes marciales, las enfrentaba. Quien seguía
una u otra escuela se convertía en un producto de esa escuela,
mientras que lo idóneo es no tener un estilo, expresión
siempre de un esquema cristalizado y estático, de esa manera,
rechazando ser producto de un estilo, se entraba en un proceso
de crecimiento continuo.
La dualidad y su armonía
La idea de la dualidad en el ser
humano también estaba presente en su filosofía de
las artes marciales. Él afirmaba que, por un lado, está
el instinto natural, que es irracional; y por otro, la necesidad
de ser consciente y por lo tanto de controlar. En ese sentido,
Bruce defendía que hay que combinar ambas tendencias en
armonía, logrando un difícil equilibrio. Si te inclinas
hacia el extremo de lo instintivo eres poco científico,
la experiencia se escapa de las manos. Y si te inclinas al extremo
de no confiar en ti mismo y querer controlarlo todo, entonces
te conviertes en un autómata, en una máquina que
ejecuta movimientos pesados y previsibles. Para él eso
era perder, en gran medida, la condición de humano. Había
que combinar bien ambas tendencias.
“… no se trata de ser
puramente natural, o puramente innatural, el ideal es la innaturalidad
natural, o la naturalidad innatural.”
Enfrentar los retos
Para Bruce Lee la vida era un proceso
de autoanálisis lleno de retos y de crecimiento paso a
paso, día tras día. Los desafíos tenían
un significado, lo importante no es su dificultad sino nuestra
reacción ante ellos, cómo nos dominan o son dominados
por nosotros.
Si uno se siente seguro, a gusto
consigo mismo, sin dudas, podrá enfrentar sin miedo los
retos. Por eso hay que ser uno mismo, saber expresarse y tener
fe en lo que somos, en nuestras posibilidades.
El mayor error que podía
cometerse era buscar un personaje que tenga esas características
e intentar imitarle.
“… la gente copia los
comportamientos, y no empieza por la raíz de su propio
ser, no se preguntan ¿cómo puedo ser yo mismo?”
La vida era para Bruce como un
juego, una ilusión. No hay que dejarse cegar por ella,
no hay que copiar moldes anteriores por muy buenos que sean, ni
aprender de memoria enseñanzas dogmáticas que nos
alejan de la frescura y espontaneidad propia del ser humano.
“Vacía tu mente, sé
amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, se
convierte en la taza; si pones agua en una botella, se convierte
en la botella; si la pones en una tetera, se convierte en la tetera.
El agua puede fluir o puede aplastar. Sé como el agua.
Amigo mío, el agua que corre nunca se estanca, así
es que hay que seguir fluyendo”.
Por una vez podemos darle las gracias
a la publicidad por rescatar del olvido esta inestimable entrevista.
Aunque lo cierto es que cuesta recordar cuál era el modelo
del coche anunciado, y es que, en esta ocasión, la enseñanza
ha podido con la marca.
Bibliografía:
Tres entrevistas realizadas a Bruce Lee, “A Jhon little
film”.
Anuncio de BMW, productora Álamo Films.
Blas Cubells Villaba
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